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Xi Jinping pidió no usar el tema de los derechos humanos con fines políticos

Fue durante un encuentro con la jefa de derechos humanos de la ONU, que está en China para una visita a una región de mayoría musulmana donde se denuncia persecución política y religiosa.

El presidente chino, Xi Jinping, pidió no usar el tema de los derechos humanos con fines políticos ni aplicarle una doble vara, durante un encuentro con la jefa de derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, que está en China para una visita a una región de mayoría musulmana donde se denuncia persecución política y religiosa.

«Los temas relacionados con los derechos humanos no deben ser politizados, instrumentalizados o tratados con un doble rasero», dijo Xi durante un encuentro virtual con Bachelet, que aeste martes estuvo en dos ciudades de Xinjiang, en el noroeste de China, la única región del país de mayoría musulmana, a su vez una minoría dentro de la población total.

La visita de Bachelet, la primera Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos en visitar China desde 2005, coincidió con la difusión de una nueva investigación de medios occidentales que acusan a China de violaciones de los derechos humanos de la minoría musulmana uigur de Xinjiang, cuya presencia se ubica en el noroeste del país.

Este martes, un consorcio de 14 medios internacionales incluidos la británica BBC, el francés Le Monde y el español El País, publicó documentos y fotografías que arrojan luz sobre la situación de los uigures, con mujeres, niños y ancianos internados en «campos de detención».

Los miles de documentos y fotografías, según esos medios, apuntan a una represión ordenada desde las altas esferas de poder, incluido el presidente Xi, y fueron entregados por una fuente anónima al investigador alemán Adrian Zenz, el primero que acusó en 2018 al Gobierno chino de internar a los uigures.

Las investigaciones occidentales acusan a China de haber retenido a 1 millón de uigures y otras personas de minorías musulmanas en centros de detención de esta remota región occidental, donde eran víctimas de «trabajo forzado» y «esterilizaciones forzadas».

Beijing rechaza estas acusaciones y las define como «la mentira del siglo».

Según China, los campos son centros de formación profesional para mantener alejados a la población del separatismo y el islamismo que ha azotado este territorio chino.

Se trata de una región que es escenario de reiterados enfrentamientos étnicos y de ataques islamistas y separatistas, y por ese motivo, objeto desde hace años de una campaña que las autoridades justifican como operación antiterrorista.

«Cada país tiene una situación diferente» que depende de su historia, su cultura y su desarrollo económico, dijo Xi a Bachelet, según la televisión estatal china.

Por eso, cada país debe seguir «su propia senda de desarrollo en materia de derechos humanos, que encaje con sus condiciones y las necesidades de su pueblo», agregó, informó la agencia de noticias AFP.

Desde Washington, el portavoz del departamento de Estado, Ned Price, dijo ayer que Estados Unidos está consternado por las últimas denuncias, luego de la filtración de los documentos.

La región de Xinjiang, no fue mencionado específicamente en el comunicado sobre la conversación entre Bachelet y Xi, pero la televisión reportó que el mandatario chino dijo a la Alta Comisionada que no hay un «país ideal» en materia de derechos humanos.

«Las reuniones con el presidente Xi y los altos funcionarios han sido valiosas para discutir directamente los problemas y preocupaciones de derechos humanos en China y en todo el mundo», dijo la expresidenta chilena en la cuenta del organismo en la red social Twitter.

Y agregó: «Para que el desarrollo, la paz y la seguridad sean sostenibles: los derechos humanos, la justicia y la inclusión de todos, sin excepción, deben estar en el centro».

Previo a la reunión, Bachelet había asegurado, a través del mismo medio, que en la reunión debatirían «temas sensibles e importantes de derechos humanos», y que esperaba que su visita «ayude a trabajar juntos para promover los derechos humanos en China y en todo el mundo”.

El viaje de Bachelet en Xinjiang transcurre por ahora en medio de una discreción total.

En nombre de la pandemia, la misión de la ONU respeta una burbuja sanitaria que la mantiene apartada de la prensa extranjera.

No se dieron tampoco detalles precisos sobre qué lugares e instalaciones visitará Bachelet, lo que incrementa las dudas sobre la libertad de movimiento y acción de la que dispondrá en el terreno.

La expresidente chilena estuvo en Xinjiang el martes y miércoles y está previsto que viaje a la capital regional Urumqi, escenario en el pasado de varios atentados contra civiles.

Bachelet también prevé viajar a Kashgar, en el sur de Xinjiang, donde la población uigur es mayoritaria y donde se denuncia que la campaña de represión del gobierno especialmente feroz.

Según sus servicios, se reunirá también con miembros de la sociedad civil que trabajan para mejorar la situación de los derechos humanos.

Activistas de la diáspora uigur y asociaciones de derechos humanos temen que el viaje se convierta en un evento de relaciones públicas para Beijing y exigieron a la responsable de la ONU ser inquisitiva en su investigación.

La Alta Comisionada «debe exigir al gobierno chino informaciones» sobre las personas detenidas de manera arbitraria en Xinjiang, estimó la investigadora Maya Wang, especialista de China de la oenegé Human Rights Watch (HRW).

Fuente: Telam

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