La histórica cooperativa láctea oficializó su insolvencia ante la Justicia de Rafaela. El gremio ATILRA confirmó que la situación es irreversible tras años de deterioro productivo y financiero.
La escena ya no sorprende, pero sí impacta de lleno en la economía nacional. La cooperativa SanCor, símbolo durante décadas de la industria láctea argentina, pidió su propia quiebra ante la Justicia de Rafaela. La decisión formaliza un desenlace que muchos sectores consideraban inevitable ante la falta de inversión y los conflictos internos.
El expediente se tramita en el Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación. Allí se detallan los indicadores de un colapso profundo: cesación de pagos, insolvencia generalizada y una deuda que escala a los 120 millones de dólares. A esto se suma el drama de los empleados, quienes acumulan ocho meses sin percibir sus haberes.
Desde el gremio ATILRA confirmaron que la estructura actual de la firma ya no logra sostenerse por sí misma. El deterioro productivo y una serie de negocios fallidos terminaron por hundir a la que fuera la cooperativa más importante del país. El proceso judicial ahora determinará el futuro de los activos y el remanente de la producción.
Esta caída representa un golpe simbólico y económico para las góndolas de todo el país, incluyendo a Resistencia y el interior del Chaco, donde la marca supo ser líder indiscutida. El mercado lácteo enfrenta ahora una reconfiguración forzada ante la salida de uno de sus jugadores más emblemáticos.
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