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Las gambetas al congelamiento

Grandes marcas con listado de precios diferenciados cuando no van a las cadenas de hipermercados. Entre diciembre y enero hubo subas del 5 al 10% mensual

Las góndolas de productos de consumo masivo, principalmente alimentos, bebidas, productos de limpieza e higiene personal, exhiben miles de productos, cientos de marcas, en diferentes formatos y hasta ofertas de productos «premium» en artículos como el aceite o el arroz. Pero esa diversidad de oferta se reduce a no más de cuatro o cinco empresas por familia de productos (por ejemplo, cuando hablamos de «galletitas» o «fideos» en general) cuando se identifica al fabricante de cada artículo. Detrás de este fenómeno, se oculta el principal drama para el consumidor: quién le pone el precio a cada producto. Y, en forma adicional, cómo se burlan los acuerdos de precios con el gobierno, diferenciando el precio del producto que se envía a las cadenas de comercialización adheridas a Precios Justos, del que rige para comercios de barrio (almacenes y autoservicios). Las diferencias para un mismo producto, en las últimas semanas, llegaron a superar el 100 por ciento. Es decir: una botella de agua o un paquete de arroz se ofrecía en cualquier almacén de barrio al doble del precio que el mismo producto, de la misma marca y el mismo formato, presentaba en hipermercados y en las listas de Precios Justos.

Congelamiento ausente
«En los productos básicos de la canasta, no hubo congelamiento de precios en diciembre y enero, en general los aumentos fueron del 5 al 6 por ciento mensual, incluso en los que figuran en precios congelados», comentó un referente del sector almacenero de la provincia de Buenos Aires a Página/12, asegurando que ese cuadro de situación se extiende a todo el territorio provincial, e «incluso es peor fuera del conurbano».

«La principal embotelladora de gaseosas incrementó los precios en enero un 8 por ciento para todos sus productos», dijo, recordando que los que no están incluídos en Precios Justos pero que son producidos por marcas adherentes al acuerdo, tienen un tope de aumento mensual del 4% hasta febrero.

«Las galletitas en general se incrementaron un 10% en diciembre y otro 10% en enero, argumentando que ya no rige el subsidio a la harina y por lo tanto suben los costos. Y también aumentó la harina», agregó.

Loa almacenes y autoservicios de barrio no se abastecen por venta directa del fabricante, sino que compran a mayoristas, ya sea concurriendo personalmente a los mercados que venden al por mayor o a través de distribuidores. Este es uno de los eslabones de la cadena donde se verifica con claridad la diferenciación de precios.

Aceites de y para pocos
«Los aceites tradicionales, que son los que entraron en Precios Justos, están repartidos entre tres o cuatro empresas. Muchas veces, no lo ves ni en las góndolas de los suopermercados grandes. A nosotros, para conseguir aunque sea una caja a precios acordes a los que rigen en Precios Justos, nos obliga a pasar días recorriendo mayoristas y a lo mejor conseguís una. Si no, terminás pagando el mismo aceite que tiene un valor en Precios Justos de 465 pesos, a 800 pesos la misma botella en el mayorista. ¿A cuánto lo tenés que vender? Al doble de lo que figura en Precios Justos».

Estos y otros planteos fueron presentados ante la Secretaría de Comercio por la Federación de Almaceneros de Buenos Aires. Su titular, Fernando Savore, asegura que «todo lo que denunciamos está corroborado con documentación, son las listas de precios que nos envían los proveedores y las facturas que abonamos».

En el caso del aceite, puntualmente, se le planteó a las autoridades del área que conduce Matías Tombolini que el subsidio al precio del aceite no llega al autorservicio o almacén de barrio. Desde el gobierno le responden que el subsidio se diseñó de forma tal que se distribuya, en un 50 % sobre el aceite que venden las cadenas de super e hipermercados, y el otro 50% para el producto que se venden en negocios de cercanía. Pero los destinatarios del producto subsidiado, no lo reciben. Y los mayoristas aseguran que a ellos tampoco les reconocen las fábricas ningún subisidio.

Monopolios impunes
«Es como un ovillo enredado en el que no se entiende dónde está la punta», ironiza Savore. «Siempre decimos que monopolios de los productos de venta masiva hay en todas partes, pero lo propio de nuestro país es que acá hacen lo que quieren».

Las diferencias de precios entre las cadenas de hipermercados y los negocios de cercanía ya se venían dando con Precios Cuidados y se incrementó entre diciembre y enero por Precios Justos. «Preocupa mucho lo que pasa con rubros esenciales: aceite, harina y azúcar. En aceite es muy serio, porque además hacen faltar el producto para aumentarlo. O te inventan un envase nuevo con la inscripción de «producto premium» o agregado de cualquier macana, y ya te justifican venderlo a otro precio».

«En azúcar, el mismo paquete de Ledesma que en Precios Justos figura a 200 pesos, nosotros lo pagamos de costo en el mayorista a 230. En todos estos productos estamos buscándole la vuelta, reemplazando por otras marcas de buena calidad pero más económicas, para que sea accesible al cliente, que es un vecino de toda la vida. Es muy duro ver que en la caja van sacando los productos del carrito y preguntando el precio total después de cada uno, y cuando llega a un valor equis te gritan «para ahí», porque tienen que dejar el resto. Ahí te das cuenta lo que significa la pérdida del poder adquisitivo».

El titular de la federación recordó lo sucedido en julio de 2022. «Saltos de precios inujustificados vimos muchas veces, pero recuerdo uno en particular: una situación de gran incertidumbre en un fin de semana en el que había renunciado (Martín) Guzmán y no se sabía quien venía. Entre ese sábado y el lunes siguiente aumentaron más de un 10 por ciento todos los productos alimenticios y recuerdo que un 13% los de limpieza. ¿Por qué? Para cubrirse de una eventual devaluación, decían».

«Algunos productos desaparecieron de un día para el otro de las góndolas de los mayoristas, como papel higiénico o servilletas de papel. Van a faltar insumos, decían. Aparecieron diez días después en las góndolas, pero con el precio remarcado en un 35%. ¿Que pasó con el dólar? Había subido el blue al principio, luego volvió al precio anterior. ¿Vos creés que los precios volvieron al nivel anterior? No, se quedaron con la diferencia. Pasa siempre igual. El asunto es quién le pone el cascabel al gato».

Fuente: Pagina 12

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