La dimisión de la ministra de Trabajo agrava la crisis de Gobierno de Boris Johnson

El Gobierno de Johnson está sumido en una profunda crisis desde que decidió en agosto suspender las sesiones parlamentarias a partir de mediados de la próxima semana.

La dimisión como secretaria de Trabajo de Amber Rudd ha agravado la crisis de Gobierno del Boris Johnson, abierta hace cuatro días con la renuncia de su propio hermano, Jo Johnson, como secretario de Estado de Universidades. Rudd dimitió por discrepancias por la política del Brexit del «premier» y por la reciente expulsión de 21 diputados conservadores «buenos, leales y moderados» que votaron contra su propio líder en su triple derrota parlamentaria de la última semana.

En su carta de renuncia, Rudd condena la expulsión de los diputados tories «rebeldes» -incluido el nieto de Winston Churchill, Nicholas Soames-como «un asalto a la decencia y a la democracia». La ya ex secretaria de Trabajo, que fue también secretaria de Interior con Theresa May, expresa también en su despedida su convicción de que el Gobierno de Boris Johnson «no tiene como objetivo dejar la UE con un acuerdo».

Su marcha repentina, anunciada este sábado por la noche, deja en una posición aún más comprometida a Boris Johnson, enfrentado a una isurrección creciente en el ala moderada de su partido por su apoyo al Brexit extremo y a la salida de la UE sin acuerdo el 31 de octubre.

Amber Rudd, partidaria en su día de la permanencia, mantuvo su puesto en el cambio de Gobierno tras dar su apoyo a Boris Johnson en el concurso por el liderazgo conservador. Johnson puso como condición a sus ministros que aceptaran la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, a lo que Rudd accedió en principio.

La fulminante veganza de Johnson contra los 21 diputados conservadores «rebeldes» -instigada por su asesor especial y ex estratega de Vote Leave Dominc Cummings- provocó sin embargo la dimisión de la secretaria de Trabajo y Pensiones. Otros diputados han expresado su inquietud por los métodos «estalinistas» impuestos por Cummings en Downing Street.

En declaraciones a The Sunday Times, el nieto de Churchill Nicholas Soames, que figura ahora como diputado independiente, ha denunciado la conversión de Partido Conservador en «la secta del Brexit» y en competencia directa con el nacionalista Nigel Farage.

Varios miembros del gabinete Johnson expresaron incluso el viernes su preocupación por la falta de opciones y reclamaron un «plan B» al «primer ministro», que este lunes volverá a presentar en el Parlamento una moción para celebrar elecciones anticipadas el 15 de octubre. Los partidos de la oposición -laboristas, liberal demócrata y nacionalistas escoceses y galeses- han anticipado que boicotearán en bloque la propuesta, que necesita de una mayoría de dos tercios en la Cámara de los Comunes para salir adelante.

El propio Johnson ha dado indicaciones que no acatar la ley del veto al Brexit sin acuerdo que entrará en vigor el mismo lunes. Varios expertos legal han advertido que el «premier» podría acabar en la cárcel si acaba compareciendo en los tribunales por desacato a los tribunales. Cientos de británicos se manifestaron entre tanto ante Downing Street en protesta por el así llamado «golpe de Boris»: la suspensión temporal de la sesiones del Parlamento que arrancará el martes y se extenderá hasta el 14 de octubre.

El Mundo

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