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En “Spare”, el príncipe Harry comparó el acoso de la prensa a Meghan Markle con el que sufrió Lady Di

El hijo de la princesa Diana denunció el racismo de los medios británicos al hablar de su esposa en su autobiografía. Además, evocó el accidente fatal de su madre mientras escapaba de los paparazzi y argumentó que su pareja sufría una persecución similar

El príncipe Harry creía estar preparado para el momento en que la prensa británica se arrojara sobre su novia, en 2016. Pero, según contó en Spare: En la sombra, su autobiografía que bate récords de venta, “no había previsto este nivel de mentiras sin límite”. Incluso para el hijo de la princesa Diana —muerta en un accidente de automóvil mientras intentaba escapar de los paparazzi— el trato que el Daily Mail o The Sun dieron a Meghan Markle resultó sorprendente.

“Ante todo no me había preparado para el racismo”, reveló en el libro que hace explícitas sus diferencias con el rey Carlos III, su padre, y su hermano, el príncipe William. “Ni para el racis­mo soterrado, ni para el racismo evidente, vulgar y escupido a la cara”.

El primer titular discriminatorio salió en el Daily Mail: “La novia de Harry ha salido (casi) directamente de Compton”. Cerca de Los Ángeles, la ciudad de Compton está habitada principalmente por afroamericanos y latinos. Es una zona de bajos ingresos y pobreza visible, con una alta tasa de delitos asociada a las pandillas. Pero también una localidad de talentos: las hermanas Venus y Serena Williams nacieron y crecieron allí, como los raperos Kendrick Lamar y Dr Dre y los actores Kevin Costner y Niecy Nash.


Y, en honor a la precisión, no Markle, que nació en Canoga Park, otro municipio en dirección opuesta a Compton, y creció en Los Ángeles. De ahí el abierto racismo del titular.


El Daily Star tituló con una alusión similar: “¿Se casará Harry con la realeza pandillera?”.

Escribió el duque de Sussex en Spare: “No daba crédito. Se me heló la sangre. Estaba furioso, aunque sentía algo peor: vergüenza. ¿Mi madre patria? ¿Actuando así? ¿Con ella? ¿Con nosotros? ¿En serio?”

El racismo y el ADN de la familia real británica
Poco después Rachel Johnson, hermana del ex primer ministro Boris Johnson escribió en el Mail: “Si es cierta su supuesta unión con el príncipe Harry, los Windsor enriquecerán su aguada sangre azul, la pálida piel de los Spencer y el cabello pelirrojo con algún ADN contundente y exótico”. También aseguraba que la madre de Markle, Doria, era de “la parte mala del barrio” y brindaba “como prueba irrefutable —ironizó En la sombra— las rastas de Doria”.


The Telegraph analizó “desde todos los ángulos la candente cuestión de si yo tenía o no el derecho legal de casarme con una (¡horror!) divorciada”, siguió Harry. ¿El entonces príncipe Carlos, divorciado, se había casado con una divorciada? No importaba tanto, aparentemente, dada la pigmentación de su piel, sugirió.

En el Spectator, Melanie McDonagh escribió tras el anuncio del compromiso matrimonial: “Hace 70 años, Meghan Markle hubiera sido la clase de mujer que un príncipe hubiera tomado como amante, no como esposa”. El Mail insistió en los rasgos peculiares de los padres y los hermanos de la novia: “Es justo decir que la familia de Meghan es una de las menos convencionales que se han unido a la realeza”. Desde luego, abundaron las especulaciones sobre la complexión de los niños que podría tener la pareja.

Kate lo hace bien, Meghan lo hace mal
Las comparaciones con Kate Middleton fueron el canal principal del racismo contra Markle. Todo lo que hacía la mujer blanca estaba bien mientras que lo mismo, hecho por la mujer mixta, era escandaloso.


El bouquet de casamiento de Kate, hecho de lirios del valle que ella misma cultivó, “obedece el código real”, mientras que “las flores de Meghan Markle pueden haber puesto en peligro la vida de la princesa Charlotte”, según el Express. Los actuales príncipes de Gales “crearon en secreto compañías para proteger su marca, como los Beckham”, mientras que Harry y Meghan “registraron más de 100 productos” para crear “un nuevo imperio de hasta 400 millones de libras”. Si durante los embarazos Kate “acunaba tiernamente su barriga”, Meghan parecía “no poder mantener las manos fuera de su barriga”.

Spare: En la sombra destacó los titulares sobre los aguacates. “La habían ‘pillado’ comiendo una tostada de aguacate e incidían, al borde de la apoplejía, en que la cosecha de aguacates estaba acelerando la destrucción de las selvas tropicales, desestabilizando países en vías de desarrollo y ayudando a financiar el terrorismo”, recordó el príncipe. “Por descontado, no hacía mucho los mismos medios habían quedado extasiados ante la pasión de Kate por los aguacates. (’¡Oh, es que le dejan una piel radiante!’).”


Como le había sucedido a Lady Di, a Markle la siguieron detectives privados, que estudiaron su pasado y sus relaciones anteriores. Pero contar con información real no les impedía inventar historias más picantes, de las que Harry se quejó. “Pero siguieron respondiendo a las continuas advertencias del abogado de la Casa Real con la misma omisión de respuesta, que se resumía en una provocación burlona: ‘Nos. Da. Igual’”, resumió.


De hecho, Markle ganó su demanda contra el Daily Mail por la publicación de una carta que ella había enviado a su padre, Thomas Markle. Pero eso tampoco calmó la cobertura de ese u otros medios sensacionalistas.

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El duque de Sussex consultó a un abogado y difundió un comunicado contra el racismo que sufría su prometida. Pero esa declaración “generó un nuevo tipo de ataque: el protagonizado por mi familia”, agregó. “Mi padre y Willy estaban furiosos. Me echaron la bronca. Mi declaración los hacía quedar mal, dijeron ambos”.

¿La razón? ”Porque ellos jamás habían hecho una declaración para defender a sus novias o esposas cuando fueron ellas las acosadas”.


Si bien los Sussex hablaron del racismo en la familia real —en marzo de 2021 Harry confirmó a Ophra que en una reunión le habían hablado sobre el “aspecto” que podría tener Archie, su primer hijo—, el racismo y el acoso de la prensa pesaron sobre todo en su decisión de salir del Reino Unido. La pareja y sus dos niños viven actualmente en California, Estados Unidos.

También Lady Di conoció esa discriminación hacia el final de sus días: “Fue vapuleada por la prensa sólo por dormir con un árabe”, sintetizó el escritor Martin Amis. Se refería a Dodi al-Fayed, la pareja de la princesa, quien murió con ella en el accidente en Pont de l’Alma, en París.

En los 80 y los 90 el acoso mediático fue mucho más allá. Como sintetizó Harry: “He visto lo que sucede cuando un ser querido se convierte en mercancía hasta el punto de que ya no es visto como una persona real. Perdí a mi madre y ahora veo a mi esposa ser víctima de las mismas fuerzas poderosas”.

Diana cambió la imagen de la corona británica ante la sociedad, principalmente por su manera natural de comunicarse y actuar. Pero eso mismo estimuló la persecución de la prensa, que siempre fue intensa pero que, desde 1982, se salió de cauce.


Aquel febrero The Sun publicó fotos de la princesa en bikini, embarazada de su primer hijo, mientras estaba de vacaciones con Carlos en Bahamas. Con el titular “Bahama Mama”, las imágenes abrieron el camino a la cacería que terminó en el auto estrellado en 1997. Tan extrema fue aquella cobertura que la Cámara de los Comunes debatió el conflicto de intereses que puede surgir entre la libertad de expresión y el derecho a la privacidad.

Fuente: Infobae

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