En Argentina ya se suman 10 femicidios en lo que va de 2019

Empezó el 2019 y la lista de femicidios no para de crecer. Una lista de mujeres que no se murieron en accidentes ni por causas naturales: fueron asesinadas por su condición de mujeres. En la mayoría de los casos los femicidas eran familiares, vecinos o conocidos. En algunos hubo denuncias previas e incluso restricciones perimetrales. Nada parece detenerlos.

Este año el Instituto Nacional de las Mujeres (Inam) de Argentina sufrirá un recorte de 38% en el presupuesto asignado para la aplicación del Plan Nacional de Acción para la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres. Destinará 11 pesos por mujer.

¿Quiénes son las mujeres asesinadas en 2019?

El de Celeste Castillo fue el primer femicidio que se registró en 2019. Su pareja, el oficial Héctor Montenegro, la mató de dos balazos, con el arma reglamentaria. Después se suicidó. Fue en el barrio Borges de Santiago del Estero. Celeste tenía 25 años.

Joselín Nayla Mamani tenía diez años y fue asesinada de 32 puñaladas (17 en la cara y 15 en la espalda). Su madre la encontró muerta en la cocina de su casa, en Longchamps, partido de Almirante Brown. Fue un femicidio vinculante (matar para hacerle daño a otra mujer) y los sospechosos son tres ex parejas de su madre.

En La Plata, Juan José Ojeda asesinó de seis puñaladas a su vecina, Silvia Tehl Ricci de Canali, de 61 años.

A Gisel Romina Varela, de 33 años y agente de la Policía Local de Mar del Plata, la mató su ex pareja, Sergio Alejandro Cejas, en una parada de colectivos de Mar del Plata. En la cartera de Gisel la Policía Científica encontró un papel: era la restricción perimetral contra Cejas.

En la misma ciudad balnearia, los vecinos de Susana Yas, de 77 años, fueron quienes avisaron a la Policía: vieron un charco de sangre en la puerta de su casa. Los investigadores sospechan que Susana fue atacada en el ascensor y después arrastrada hasta el cuarto donde la encontraron muerta. Descartaron la hipótesis del robo y sospechan del entorno familiar.

Daiana Moyano salió de trabajar y se tomó el colectivo 68 para volver a su casa en el barrio Ciudad Mi Esperanza, en Córdoba. Como el colectivo se desvió por la tormenta y el mal estado de las calles, llamó a su mamá para que le avisara a su marido que la fuera a buscar a la parada. El marido fue pero nunca la encontró. Quiso denunciar, pero le dijeron que tenía que esperar 24 horas. Salió a buscarla. La encontró en un descampado, muerta. Tenía 24 años. La Policía detuvo a un vecino del barrio.

Como no quiso darle dinero, Juan Echegaray atacó a su madre, Liliana Loyola, de 64 años, y después la prendió fuego. Ocurrió en el barrio Aramburu, en la provincia de San Juan, el 29 de noviembre del año pasado, pero ella falleció el 9 de enero en el hospital. El hijo estuvo prófugo varios días.

Valeria Juárez, de 32 años, fue asesinada de un escopetazo por su padre, Elías Juárez, en Chaco.

Agustina Imvinkelried estuvo desaparecida un poco más de 24 horas en Esperanza, Santa Fe. Las cámaras de seguridad de un boliche la registraron saliendo de allí, a las 5.54 de la madrugada. La encontraron muerta, semienterrada y cubierta de bolsas y ramas, a 200 metros del boliche. Tenía 17 años. El hombre con el que la vieron esa madrugada se suicidó.

Un día después, en la misma provincia, Danisa María del Luján Canale, de 38 años, fue asesinada a martillazos por su pareja, Jorge Egidio Trossero, en Gálvez. El hombre llamó al 911 y dijo que había matado a su mujer. Cuando la Policía llegó a la casa, Danisa agonizaba. Murió horas después en el hospital. Él quedó detenido.

Fuente: La Diaria

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