El trágico final de Natacha Jaitt: “Es todo muy raro. Para mí la mataron”

La mediática fue hallada sin vida en un salón de fiestas de Villa La Ñata. Según la autopsia, por una falla multiorgánica, sin presentar signos de violencia. Aquí, el recuerdo de su mamá, Aliza Damiani, las declaraciones de los cinco testigos que la acompañaban esa noche y el contundente análisis de Ulises, su hermano, mientras la causa sigue caratulada como “muerte dudosa”. El productor de espectáculos Raúl Velaztiqui Duarte fue detenido esta madrugada por el delito de falso testimonio.

Hace tres días, cuando disfrutaba de unas vacaciones en Brasil, Ulises Jaitt (33) se enteró de que su hermana había aparecido muerta. Mientras la noticia se hacía viral, él, desesperado, tomaba un avión con destino a Ezeiza. Cuenta que desde que pisó la Argentina, el sábado 23 de febrero, durmió apenas cuatro horas.

“Estoy muerto en vida. Me arrancaron mi otra mitad”, resume el lunes 25 en la puerta de su casa de Villa Urquiza, donde, desde hace siete años, vivía con Natacha (41) y uno de sus sobrinos, Valentino (12).

Ulises habla claro y, entre tantas dudas, tiene una certeza: “Si hubiera estado yo acá, esto no pasaba… Yo era el protector de Natacha. La habría acompañado a esa reunión: no habría estado sola”.

CRÓNICA DE UNA MUERTE… Todo comenzó con un llamado al 911 a las 01:49 am del sábado 23 de febrero. Desde el salón Xanadú Eventos, ubicado en la calle Isla Verde 644 de La Ñata (Benavidez), advirtieron la presencia de una persona “desvanecida” en una de las habitaciones del lugar. Los testigos: Guillermo Gonzalo Rigoni (45), dueño del complejo y Raúl de Jesús Velaztiqui Duarte (47), profesor de danza y organizador de eventos.

La víctima: Natacha Jaitt (41), mediática y madre de Antonella Oliveira (20) y Valentino Yospe (12). Había ido hasta allá para concretar una reunión con el dueño del establecimiento (Rigoni), con el objetivo de realizar distintos tipos de eventos.

Sin embargo, a la velada se sumaron más personas: el empresario Gaspar Esteban Fonolla (45) y el electricista Gustavo Andrés “Voltio” Bartolín (44), que llevó a una joven, Luana Micaela M. (19).

El desenlace fue fatal. “Es todo muy raro. Para mí, la mataron”, arriesga Ulises. La autopsia reveló que Jaitt murió por una falla multiorgánica y que su cuerpo no presentaba signos de violencia.

¿Qué fue lo que pasó? De acuerdo con lo declarado por los cinco testigos ante el fiscal Sebastián Fitipaldi, de la UFI de Benavidez, aquella noche hubo mucho más que una simple reunión de negocios.

Según Rigoni, Jaitt llegó en compañía de Velaztiqui Duarte, con la propuesta de usar las instalaciones del establecimiento para una fiesta “muy cool, con valet parking, música de los 80′ y 90′”.

El detalle: en el lugar había cocaína. “La dejamos cortada en rayitas en la mesada de la cocina, serían unas 2 o 3 bolsitas. De esa cocaína consumimos Natacha (yo la vi consumir de ahí al menos una vez), Gaspar, Voltio y yo”, explicó Rigoni.

Con su declaración coinciden “Voltio” y Luana. El primero, presunto encargado de adquirir y llevar la droga al salón, definió a Jaitt como “putona, extravagante, cabaretera” y aseguró que la escuchó jactarse de que ella solía consumir 20 gramos de cocaína y que entonces lo que él había llevado no iba a alcanzar. “Ella dijo: ‘Yo siempre tengo, soy judía’, dando a entender que tenía encanutada cocaína para ella sola. Es más, sé que se guardó dos o tres bolsas de cocaína en el pantalón”.

El relato del electricista concuerda con el de la joven que, además, agrega otro dato: que Jaitt también habría consumido LSD. “Voltio dijo que tenía ‘pepa’ y Natacha le dijo que ella quería. Me pasó el cartoncito para que se lo diera. Ella lo consumió y luego Voltio y yo tomamos una pepa cada uno. Claramente (Natacha) estaba alcoholizada. Hablaba con la lengua como trabada, pero seguía tomando”, relató la chica.

Como contrapartida están las declaraciones de Fonolla y Velaztiqui Duarte, quienes aseguran lo contrario. “No noté nada extraño en Natacha, solo el ‘pire’ que se ve en televisión. No me transmitió que se sintiera mal, ni me dijo que tomaba medicación. Tampoco la vi tomando ningún remedio, ni que llevara drogas”, dijo Fonolla.

Por su parte, Velaztiqui Duarte agregó: “Yo no vi que se consumieran estupefacientes ya que estuve todo el tiempo afuera y no sé lo que hacían los demás cuando ingresaban al salón”.

¿ANUNCIADA? Tanto Ulises Jaitt como uno de los abogados de Natacha, el penalista Alejandro Cipolla, aseguran que la vedette estaba bajo tratamiento y no podía mezclar drogas y alcohol.

Por otro lado, es sabido que después de su paso por el programa de Mirtha Legrand (en abril de 2018), donde denunció abuso de menores en el Club Atlético Independiente, Natacha recibió amenazas de muerte. O al menos así lo dejó entrever en reiteradas oportunidades a través de sus redes sociales. “AVISO: No me voy a suicidar, no me voy a pasar de merca y ahogar en una bañera, no me voy a pegar ningún tiro, así que si eso pasa, NO NO FUI”, escribió en su cuenta de Twitter.

Picante, también se dirigió al Presidente de la Nación. “Estimado Mauricio Macri, me están por matar por salvar niños abusados. Dejo toda responsabilidad en sus manos. Gracias por todo. Cuiden a sus hijos”, fue otro de sus mensajes.

La gota que rebasó el vaso fue el pasado 5 de enero, cuando la vedette denunció que fue violada por Pablo Yotich y Maximiliano Giusto, quienes debieron presentarse a indagatoria ante la Justicia. Sumida en ese tormento, Jaitt llegó a Xanadú Eventos el pasado viernes 22 de febrero.

¿Cómo fueron sus últimas horas? Según Rigoni: “En un momento Natacha y yo nos fuimos solos a recorrer mi salón y terminamos en mi habitación, donde fue dos veces al baño para consumir cocaína. Allí me dijo: ‘Qué rica, yo me traje mi propio papelito. Soy judía, la quiero toda para mí’. A pedido de ella, bajé a buscar un champagne y cuando subí estaba desnuda, tirada en mi cama y haciendo movimientos ondulantes boca abajo, como frotándose los genitales de una forma claramente sexual. Me acerqué a ella, me acosté a su lado y, sin mediar palabra, le toqué un poco la vagina, le pedí si me la chupaba un ratito, pero ella no me contestó, se quedó quieta, con la boca abajo y la cara hacia un costado, así que pensé que se había dormido, por lo que me retiré despacito”.

Lo que siguió después es confuso, pero si en algo coinciden Rigoni, “Voltio” y Velaztiqui Duarte es en que Natacha estaba desvanecida. “La quise despertar y ella no hizo reacción alguna. La cacheteé, la zamarreé para ver si reaccionaba, pero nada. Le dije a Gonzalo (Rigoni): ‘¿Qué onda? Llamá a la ambulancia’. Él llamó al 911. La ambulancia tardó bastante: los primeros que llegaron fueron los policías. Cuando subió, el policía me dijo que Natacha no respiraba y que no le sentía el pulso. Después la doctora constató que ella estaba fallecida”, declaró Velaztiqui Duarte.

“Todo eso se podría haber evitado si hubiese sido asistida enseguida”, aseguró la mamá de Natacha, Aliza Damiani, en Radio LT9 de Rosario. Además, dejó entrever la posibilidad de que “haya una mano negra detrás de los estudios post mortem” que le realizaron a su hija.

“Nosotros tenemos una profunda fe en la Justicia argentina y sabemos que el fiscal que está al frente del tema es una extraordinaria persona”, agregó. En sintonía con Aliza, aunque a varios kilómetros de distancia, Ulises concluye: “Por la memoria de mi hermana y por el bien de esta familia, esperamos que todo se esclarezca lo más rápido posible. Merecemos saber qué fue lo que pasó”. La Justicia tendrá la última palabra.

Fuente: Infobae

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