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«El mundo después de nosotros»: un melodrama feliz

El mundo después de nosotros 6 puntos
Le monde aprés nous, Francia, 2021.

Dirección: Louda Ben Salah.

Guion: L. Ben Salah, Louise Groult y Clémence Diard.

Duración: 85 minutos.

Intérpretes: Aurélien Gabrielli, Louise Chevillotte, Saadia Bentaïeb. Jacques Nolot.

“¿Qué pensás, que esta es una película francesa independiente?”, le reprocha su agente a Labidi, que acaba de terminar una novela escrita en primera persona. Puesta en abismo de una película que -todo lo indica- está escrita en primera persona. Como su protagonista, la realizadora Louda Ben Salah es de origen tunecino. Como él, le costó salir adelante en un país donde la vida no es barata. Como él, logró que le “publicaran” su opera prima, una película llamada El mundo después de nosotros… que es el título de la novela que escribe Labidi. No sabemos si, como él, pudo consumar su amor. A pesar de su aspecto de película independiente, el debut de Ben Salah es finalmente lo que en inglés se llama crowd pleaser, una película que hace feliz a su público, un melodrama con final feliz.

Labidi (Aurélian Gabrielli) tiene unos 30 años y un cuento publicado que ha tenido buena repercusión (Ben Salah tiene tres cortos previos). Pero eso no le ha reportado un alivio económico, de modo que vive en un departamentito mínimo compartido con un amigo, y trabaja como delivery boy. Un día conoce a Elise (Louise Chevillotte) y es un flechazo. Elise es estudiante y ex actriz, y como por lo visto ella le corresponde, se ponen en pareja. De allí en más, algún cambio de empleo, algún robo para sobrevivir (“soy un hípster indigente”, se martiriza el protagonista), el adelanto a cuenta de su primera novela, sobre la guerra de Argelia, que le hace suponer que está en condiciones de alquilar un departamento. No resulta tan así.

Un poco a la manera de su compatriota Claire Denis (directora de Con amor y furia, actualmente en cartel), Ben Salah narra con abundantes elipsis, no siempre en beneficio del relato (¿por qué no aparece nunca el padre de Elise, incluso cuando Labidi se muda a su departamento? ¿Qué estudia Elise?), pero logra estar cerca de sus personajes, gracias a planos cortos y un montaje que privilegia los saltos antes que las continuidades.

El relato tiene dispersiones que tampoco ayudan (una pelea en la calle, que no es por razones racistas). A la larga hay una separación violenta y la muerte de un ser querido, como corresponde al melodrama, y finalmente a Labidi “se le dan todas”, de una forma que suele ocurrir solo en el cine. En cuanto al aspecto de seductor victimizado del protagonista (un look que suele “pagar bien”), que guste o no queda en cada uno.

Fuente: Pagina 12

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