El tenista alemán logró estar en lo más alto de la clasificación mundial por primera vez, tras una gran temporada que incluyó la obtención de dos Grand Slam. Una historia de superación.
Alexander Zverev coronó el año más brillante de su carrera deportiva al alcanzar por primera vez en su vida el puesto Número 1 del ranking mundial de la ATP. Luego de una gran temporada, en la que levantó dos trofeos de Grand Slam, el tenista alemán escribió una emotiva carta donde detalló su difícil historia de vida.
“No hay palabras para describir este año. Dos Grand Slams, incontables recuerdos y hoy me desperté siendo el N°1. Tener ese número al lado de mi nombre es una sensación imposible de explicar”, comenzó expresando el flamante líder del circuito.
En sus líneas más íntimas, Sascha rindió un profundo tributo a su mamá, Irina, pilar fundamental en el armado de su carrera profesional y personal: “La persona más importante en mi vida y mi carrera. Ella me enseñó a jugar, fue mi primera entrenadora y quien nunca dejó que ningún obstáculo me detuviera”, recordó con total gratitud.
Sin embargo, el eje central de su carta estuvo enfocado en la dura batalla de salud que debió afrontar desde su temprana infancia y que durante mucho tiempo prefirió guardar en secreto.
“A los 4 años me diagnosticaron diabetes Tipo 1. Tuve que madurar más rápido y hacerme responsable de mi salud desde muy chico”, reveló sobre la afección crónica con la que aprendió a convivir en la alta competencia.
El tenista admitió la inseguridad que le provocaba su condición en los inicios de su carrera: “Al principio intentaba ocultarlo por vergüenza, pero todo cambió tras mi lesión en 2022”, explicando el quiebre mental que sufrió tras aquel duro momento físico.
Alexander Zverev es el nuevo número 1 del mundo por primera vez en su carrera. (Reuters)
Alexander Zverev es el nuevo número 1 del mundo por primera vez en su carrera. (Reuters)
Lejos de tomar el logro como una conquista individual, Zverev prefirió transformar su coronación en un faro de luz y esperanza para millones de personas alrededor del planeta.
“Que yo sea N°1 es extremadamente importante para quienes conviven con la diabetes. Esto no se trata de mí. Se trata de mostrarle al mundo que, incluso con esta condición, todo es posible y se pueden cumplir los sueños”, concluyó el alemán en un mensaje que ya dio la vuelta al mundo.
La carta completa de Zverev al mundo del tenis
No hay palabras para describir este año.
Dos títulos de Grand Slam, muchísimos recuerdos y hoy me he despertado como No. 1 del PIF ATP Rankings. Es muy especial. Es increíble poder sentir lo que significa estar en la cima mundial.
He podido ganar muchos torneos importantes a lo largo de mi carrera. Pero poner mi nombre a la altura del No. 1 es una sensación tan especial que es imposible de describir.
Hace más de cuatro años, llegué al No. 2 del mundo por primera vez. A veces, en la vida toca esperar por las mejores cosas. Todo lo que puedo decir es que estoy agradecido, especialmente a quienes me han ayudado en el camino.
Muchos hablan de mi padre, Alexander Sr, mi entrenador; y mi hermano, Mischa, que fue No. 25 del mundo. Ambos han desempeñado un papel muy importante en mi carrera, y creo que una de las grandes razones por la que tanta gente los conoce es porque aparecen en la televisión, tanto si están en el box como si me acompañan en pista durante mis entrenamientos.
Pero la realidad es que la persona más importante de mi vida —y de mi carrera tenística— siempre ha sido mi madre, Irina. Ella fue quien me enseñó a jugar al tenis. Ella fue mi primera entrenadora.
Cuando nací, Mischa tenía casi 10 años, y desde el momento en el que tuve suficiente edad para practicar un deporte, mi padre viajaba con él a los torneos junior para ayudarle a conseguir su sueño. A pesar de que he recibido apoyo de todos, en casa estaba mi madre principalmente. Y no sólo me refiero en términos de tenis.
Cuando tenía cuatro años, me diagnosticaron diabetes tipo 1. Cuando pasó, mi madre dijo: “Vale, aún así va a poder jugar al tenis. Aún así va a poder lograr los sueños que tiene”.
Ella no iba a dejar que nada me detuviese, más allá de los obstáculos que hubiese en el camino. No quiero decir que vivir con diabetes tipo 1 me ayudara en mi carrera tenística o en mi vida, en general. Pero me hizo crecer un poco más rápido de lo que probablemente lo habría hecho sin ello.
Aún recuerdo ir al colegio a los seis años, cuando tenía que controlar mi diabetes yo mismo durante horas cada día. Te empiezas a dar cuenta de que tienes que ponerte inyecciones tú mismo, medir tus niveles de azúcar cuando comes y estar pendiente de cosas así. Ese fue el primer momento en el que te das cuenta de que tenía que responsabilizarme de mi salud, algo que la mayoría de los niños, no.
A esa edad, no sabía la razón por la que tenía que hacerlo, únicamente que era importante. Creo que es más difícil para los padres, porque es impactante ir al centro médico, que les digan que su hijo tiene diabetes y que la tendrá para el resto de su vida.
Los médicos empiezan a contar a esos padres la cantidad de cosas que sus hijos no pueden hacer y que ciertas actividades, como el deporte, tal vez no fuesen la mejor opción. Mi madre me mandó fuera de la sala durante esa conversación, porque no quería que yo escuchara.
Pero mi madre nunca aceptó ese mensaje y puso todo lo que estaba en su mano para ayudarme a hacer realidad mis sueños. Gracias a eso, nunca dudé que podía conseguir cualquier cosa. Eso fue gracias a la fortaleza de mi madre. Y, repito, ella fue mi entrenadora hasta que tuve 16 años, además.
Una cosa que creo que me ayudó es que nunca me sentí diferente a los demás. Hubo veces que intenté ocular un poco mi diabetes, porque no quería ponerme una inyección delante de otros niños. Me sentía un poco incómodo.
Al principio, me sentía un poco de inseguridad por mi enfermedad en mis primeros momentos en el circuito. Lo intentaba esconder. No quería que lo supieran muchos jugadores. Pero la realidad es que sentía que todos los jugadores del mundo lo sabían ya, porque no era algo que se pudiera ocultar. ¿Cómo ocultarlo si estoy rodeado de toda esa gente durante 40 semanas al año?
Todo cambió cuando me lesioné el tobillo en Roland Garros 2022. Tuve mucho tiempo para darle vueltas a muchas cosas. Por ejemplo, pensé que seguramente había muchos niños en la misma situación en la que yo estaba hace 20 años. Tendrían que vivir lo mismo que yo, cuando era pequeño por la diabetes.
Y eso fue lo que me llevó a crear la Fundación Alexander Zverev. Cuando lanzamos el proyecto, hice pública mi diabetes y estoy muy contento de ello. A través de mi fundación, podemos ayudar a miles de niños cada año con medicación y asegurarnos de que esos niños puedan sobrevivir.
Soy un privilegiado por estar en una posición, en la que puedo marcar la diferencia y es un placer hacer todo lo que esté en mi mano por esta causa.
En esta edición del Abierto de Australia, perdí una dura semifinal con Alcaraz en casi cinco horas y media. Lo curioso es que a pesar de haber perdido, estaba bastante contento. Ambos llegamos al límite y creo que ambos jugamos un gran partido de tenis. Jugué como debía. Jugué para ganar el partido y sabía que si seguía trabajando en las cosas que estaba haciendo en ese partido, tendría mis oportunidades durante el año y fue exactamente lo que ocurrió.
Gané mi primer título de Grand Slam en Roalnd Garros, lo cual era un enorme objetivo. Y nada más lograrlo, empecé a pensar en la posibilidad de alcanzar el No. 1 del mundo.
Es una circunstancia extraña, porque Jannik se ha lesionado. No es la forma en la que quieres subir a la cima del deporte. Lo ideal sería llegar al No. 1, cuando todos estemos sanos y jugando al mejor nivel. Pero ahora estoy aquí: en el No. 1 del mundo.
Lo más importante es sentir que ser No. 1 del mundo significa mucho para todas esas personas que, al igual que yo, tienen que convivir con la diabetes. Esto va más allá.
Es fantástico demostrarles que pueden lograr sus sueños, incluso con una enfermedad. Sí, al tener diabetes, debes madurar más rápido y cuidarte un poco más. Pero todo es posible y es compatible con una vida plena, a pesar de ella.
Como diabético de tipo 1, estoy orgulloso de demostrarlo a las familias que conviven con la diabetes. Y si llega a haber un nuevo No. 1 del mundo con diabetes, sería la persona más feliz del mundo.
Fuente: tn.com