En una jornada cargada de dolor, Radio Master 89.9 visibilizó los casos de Zoé, Santi y Rubén. Tres historias unidas por el abandono de la obra social provincial, la falta de derivaciones y respuestas oficiales que rozan lo inhumano.
La situación sanitaria de los afiliados al INSSSEP atraviesa su momento más oscuro. Este viernes, el aire de la Master se convirtió en el refugio de familiares que ya no saben a dónde acudir. Aracelli Villagrán, mamá de Zoé, una niña de 11 años con una válvula en la cabeza y múltiples cirugías de reconstrucción craneal, relató el maltrato recibido: «Me dicen ‘vos aportás 100 y tu hija gasta 300 millones’. Tienen cero empatía, están tratando a mi hija como si fuera un gasto y no una paciente que necesita el Hospital Austral para sobrevivir».
El calvario se repite con Aldana Orué, hermana de Santi, un joven que debe tratarse en el Hospital Italiano por un síndrome de intestino corto derivado de un abuso sufrido hace 12 años. La obra social se niega a prorrogar el alojamiento en Buenos Aires. «Es una vergüenza, no se ponen la mano en el corazón. Mi hermano ayer tuvo fiebre y no sabemos qué hacer porque tiene el páncreas inflamado», expresó Aldana entre lágrimas, denunciando que desde el organismo solo les dicen que «sigan insistiendo por mail».
Por último, el caso de Rubén Sánchez expuso una faceta burocrática insólita. Rubén padece una enfermedad sangrante crónica y es discapacitado. En diciembre, el INSSSEP le dio de baja la cobertura con un argumento que parece de otro siglo: «Me notificaron que me daban de baja porque estoy casado, y para ellos una persona con discapacidad no puede estar casada». Rubén, que está a un paso de la cirrosis hepática, se encuentra sin tratamiento desde finales del año pasado.
Desde Master FM 89.9, reafirmamos nuestro compromiso con la comunidad. No son casos aislados; es un sistema que está fallando a los más vulnerables. La vida de los chaqueños no tiene precio.
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