A casi cuatro meses de su muerte, su hijo Bruno inició el trámite judicial en Morón. El expediente figura como «ab intestato» y registra al músico como «divorciado». El futuro de su obra y las demandas pendientes.
La disputa legal por el control del patrimonio del máximo ídolo del rock argentino ya está en marcha. Según documentos judiciales revelados en las últimas horas, Bruno Solari, hijo del Indio, inició el proceso de sucesión el pasado 27 de agosto en el Juzgado Civil N°10 de los tribunales de Morón.
El expediente judicial sacó a la luz dos particularidades que llamaron la atención del entorno musical. En primer lugar, la sucesión fue inscripta como «ab intestato», un término jurídico que indica que el trámite se inició sin la presentación de un testamento, un dato curioso considerando el celo que tenía el artista con sus derechos intelectuales.
En segundo lugar, el registro judicial de la Suprema Corte bonaerense señala al fallecido músico como «divorciado en primeras nupcias» con una cónyuge que «se desconoce». Esta situación contrasta drásticamente con la histórica y conocida relación que Solari mantenía con Virginia Mones Ruiz, madre de su único hijo.
Lo que está en juego en esta sucesión es incalculable. Más allá de inmuebles como su mítica casa en Parque Leloir, se discute el control total de su obra musical y literaria. Esto incluye el porcentaje que Solari poseía en la firma Erks S.A., que comparte con Skay Beilinson y «La Negra Poli» para resguardar los derechos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
En paralelo a la cesión de marcas, los herederos deberán hacer frente a las causas judiciales que quedaron pendientes. Entre ellas, resaltan los reclamos civiles por daños y perjuicios iniciados por los damnificados del trágico recital que el Indio brindó en Olavarría en marzo de 2017, quienes ya solicitaron formalmente identificar la sucesión para continuar con las demandas.