El estudio realizado por el Instituto de Medicina y Ciencia Forense confirmó que Jonathan Romero presentaba 2,55 g/l de alcohol al momento del crimen. El joven se encontraba en estado de estupor, lo que implica una nulidad en su coordinación muscular y respuesta a estímulos.
El crimen de Jonathan Romero, ocurrido el pasado domingo 12 de abril en inmediaciones de la Avenida Chaco al 3200, suma un nuevo capítulo pericial. El informe toxicológico del IMCiF detalló que el joven presentaba una intoxicación alcohólica severa, lo que técnicamente se denomina estado de estupor.
Según los especialistas del instituto, este cuadro clínico se traduce en la «incapacidad para pararse o caminar y una disminución marcada de la respuesta a estímulos». Además, las pericias de orina confirmaron la ausencia total de sustancias psicotrópicas, como marihuana, cocaína o anfetaminas, descartando otros consumos.
La fiscalía que interviene en la causa analiza ahora cómo influye este estado de vulnerabilidad de la víctima en la imputación contra Damián Escalante, quien se entregó tras el hecho. Actualmente, Escalante permanece detenido junto a su madre y otros dos hombres acusados de encubrimiento y facilitación de la fuga.
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