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Biden pide «las fronteras de 1967» para Israel y Palestina y petróleo árabe para enfrentar la crisis

El presidente de Estados Unidos hizo esa doble apuesta de riesgo en su visita a Medio Oriente pero, a la vez, advirtió sobre “una respuesta y mucho más” si vuelve a darse un caso como el asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

El presidente de Estados Unidos hizo una doble apuesta de riesgo en su visita a Medio Oriente, primero al respaldar la solución de dos estados «en las fronteras de 1967» entre Israel y Palestina, y después en Arabia Saudita, donde negoció una mayor producción petrolera que permita bajar el costo del combustible pero, a la vez, advirtió sobre “una respuesta y mucho más” si vuelve a darse un caso como el asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

Para Biden, los palestinos necesitan «un horizonte político» hacia la paz, aunque aún no estén dadas las condiciones para relanzar las conversaciones en busca de una solución al conflicto con Israel.

El mandatario habló tras su conversación con el presidente palestino, Mahmud Abbas, más locuaz sobre la reunión, que se llevó a cabo en Belén, en los territorios ocupados de Cisjordania.

«Aprovecho esta oportunidad para decir que extiendo mi mano a los líderes de Israel para lograr la paz», expresó Abbas, para quien «la oportunidad para una solución de dos estados en las fronteras de 1967 puede estar disponible hoy, pero no se sabe qué pasará en el futuro».

Las fronteras de 1967, o mejor las previas a ese año, son las establecidas en el armisticio árabe-israelí de 1949, firmado entre Israel y varios de sus oponentes árabes (Egipto, Siria y Transjordania) al finalizar la Guerra árabe-israelí de 1948.

Después de 1967, a favor de una victoria militar, Israel comenzó a ocupar territorios palestinos hasta el presente.

«Si Israel quiere cumplir sus obligaciones, no puede seguir actuando como un Estado por encima de la ley, por lo que debe poner fin a la ocupación», aseveró el líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Y agregó que «sólo entonces Israel podrá vivir en paz, seguridad y buena vecindad con los países y pueblos de la región, a partir de la Iniciativa Árabe de Paz».

Sobre su reunión con Biden, a quien describió como «un querido amigo de Palestina», destacó que fue «una oportunidad» para discutir la consolidación de las relaciones bilaterales, y relató que trasladó al jefe de la Casa Blanca «la importancia de restablecer los pilares sobre los que se basaba el proceso de paz, que son las resoluciones internacionales y la solución de dos estados en las fronteras de 1967».

«Esperamos pasos de EEUU para fortalecer las relaciones bilaterales con la reapertura del consulado estadounidense en Jerusalén Este y la retirada de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de la lista estadounidense de terrorismo. No somos terroristas», resaltó, citado por la agencia de noticias Europa Presss.

Biden, en tanto, reafirmó el apoyo de Washington a «una solución de dos Estados para dos pueblos» y admitió que los palestinos necesitan «un horizonte político» hacia la paz.

«Tiene que haber un horizonte político que el pueblo palestino pueda realmente ver o al menos sentir. No podemos permitir que la desesperanza nos robe el futuro», dijo sobre las negociaciones de paz palestino-israelíes, estancadas desde 2014.

Ayer, en su paso por Israel, Biden dejó claro que no pretende revertir el polémico reconocimiento estadounidense de Jerusalén como capital de Israel, una medida impuesta por su antecesor, Donald Trump, aunque también se mostró comprometido con la solución de dos estados.

«Dos estados en las fronteras de 1967 con intercambios pactados de territorios siguen siendo la mejor forma de lograr una misma medida de seguridad, prosperidad, libertad y democracia para palestinos e israelíes», argumentó.

El presidente de EEUU dijo que «Jerusalén debe ser una ciudad para toda su población» y, en línea con el pedido de Abbas, reclamó «preservar el ‘statu quo’ de sus lugares santos».

En Belén, Biden pidió el esclarecimiento «por completo» del asesinato de la periodista palestino-estadounidense Shireen Abu Akleh en mayo pasado, cuando cubría una operación militar israelí en Cisjordania ocupada.

«Estados Unidos seguirá insistiendo en una completa y transparente rendición de cuentas de su muerte», aseguró en una conferencia de prensa a la que los periodistas locales fueron con remeras con la cara de Abu Akleh, según se pudo ver en una foto colgada en Twitter por Palestina Internacional Broadcast.

Ya en Riad a Biden lo esperaban las esquirlas de otro asesinato a otro periodista, Khashoggi, un tema que el mandatario dijo haber puesto “en lo alto de la reunión” con el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salman, sospechado de ser el instigador del crimen.

Antes de esa charla, Biden saludó con un choque de puños a Bin Salman al ingreso al palacio real, a donde llevó su pedido para que Arabia aumente su producción de petróleo de modo de suavizar la crisis por el faltante y los precios de los combustibles.

El avión presidencial estadounidense había aterrizado en la ciudad costera de Yeda, procedente de Israel, lo que convirtió a Biden en el primer líder estadounidense en viajar directamente desde el Estado hebreo a un país árabe que no lo reconoce oficialmente.

La visita es clave para la pretensión de Washington de llegar a las elecciones de medio término de noviembre con naftas más baratas, y le exige a Biden cierto equilibrio por las denuncias de violaciones a los derechos humanos por parte de la monarquía árabe.

«Lo que ocurrió con Khashoggi fue escandaloso. Dejé claro que si vuelve a ocurrir algo así habrá una respuesta y mucho más», dijo Biden tras la reunión con Bin Salman.

Cuando era candidato, había prometido mantener en estatuto de «paria» al reino por el crimen de Khashoggi.

Y la novia de Khashoggi no lo ayudó. Como si el periodista estuviera vivo, Hatice Cengiz escribió en su cuenta de la red Twitter: «¿Es esta la forma de hacer rendir cuentas que prometiste por mi asesinato? Llevas en las manos la sangre de la próxima víctima de MBS», apodo con el que se conoce al príncipe.

Khashoggi, columnista del Washington Post crítico con el régimen saudí, fue asesinado y descuartizado el 2 de octubre de 2018 en el consulado saudí de Estambul cuando acudía a recoger unos documentos que necesitaba para casarse con su prometida turca.

Biden informó que Bin Salman no solo aseguró no ser «personalmente responsable» de la muerte de Khashoggi, sino que aseveró haber tomado «medidas contra los responsables».

Un primer resultado de la visita de Biden a la región es que justo antes de su llegada a Arabia, Israel dijo que no tenía «ninguna objeción» a la transferencia de dos islotes estratégicos a Riad. Ayer, el país petrolero había anunciado la apertura de su espacio aéreo a «todas las aerolíneas», incluyendo israelíes.

La Casa Blanca confirmó después a la prensa que una fuerza multinacional de paz (en la que hay tropas estadounidenses), que lleva 40 años en el islote de Tiran, dejará la isla «de aquí a final de año».

Las dos iniciativas podrían abrir una vía para un posible acercamiento de Arabia Saudita e Israel, un país que en 2020 regularizó sus vínculos con dos países aliados del reino saudita: los Emiratos Árabes Unidos y Baréin.

Biden participará este sábado de una cumbre con dirigentes de las monarquías del Golfo y otros gobernantes árabes del Consejo de Cooperación del Golfo, para discutir el sensible tema de la cotización del crudo que se disparó como consecuencia de la guerra en Ucrania.

Fuente: Telam

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